Aquel joven subteniente que en junio de 1982 regresaba al puerto de Portsmouth con una rosa en la boca, convertido en el símbolo del triunfo colonial británico sobre las Islas Malvinas, ha terminado de completar su círculo de sombras. Este 19 de febrero de 2026, mientras cumplía 66 años, la policía de Thames Valley puso fin a décadas de impunidad: Andrés Mountbatten-Windsor, el hijo predilecto de Isabel II y hermano del actual Rey Carlos III, fue arrestado.
Para quienes analizamos el conflicto del Atlántico Sur desde una perspectiva soberana y anti-colonial como Agenda Malvinas, este hecho no es una simple noticia de espectáculos. Es la caída del "héroe" de cartón que el Reino Unido utilizó para lavar la cara de una guerra anacrónica. Aquel piloto de helicópteros Sea King del portaaviones HMS Invincible, que realizaba misiones de señuelo contra los misiles Exocet argentinos, hoy es señalado por la propia justicia británica por "mala conducta en el ejercicio de un cargo público".
De las misiones militares a las redes de Jeffrey Epstein
La investigación que hoy lo tiene tras las rejas apunta a su etapa como enviado comercial del Reino Unido (2001-2011). Según los informes, Andrés habría utilizado ese cargo oficial —una estructura montada por el Estado británico— para favorecer intereses privados y facilitar las operaciones del pedófilo Jeffrey Epstein.
El dato: Ya no se trata solo de la demanda civil de Virginia Giuffre, a quien el ex príncipe pagó 14 millones de euros para evitar un juicio por abuso. Ahora, la justicia penal investiga el intercambio de material confidencial y el uso de recursos públicos para fines delictivos.
La corona intenta soltar lastre
El comunicado de Carlos III es lapidario: "La ley debe seguir su curso". Tras años de protección institucional, la monarquía británica parece haber entendido que el costo simbólico de seguir encubriendo a Andrés es más alto que el de soltarle la mano.
Desde Agenda Malvinas, observamos que esta detención desnuda la verdadera naturaleza de las instituciones coloniales:
- Doble moral: El mismo hombre que representaba los "valores" del Imperio en el Atlántico Sur, es el que se fotografiaba en Central Park con un delincuente sexual condenado.
- Erosión Institucional: El caso Andrés no es un hecho aislado, sino un proceso de degradación de una monarquía que sobrevive gracias a una "cultura del silencio" que hoy, en 2026, resulta insostenible.
Un símbolo de la decadencia colonial
Para Argentina y para la causa Malvinas, el arresto de Andrés Mountbatten-Windsor refuerza una verdad histórica: los supuestos "héroes" del triunfalismo británico de 1982 fueron los mismos que, amparados en el privilegio dinástico, tejieron redes de corrupción y abusos en las décadas siguientes.
El "héroe" del Invincible hoy duerme bajo custodia policial, y con él, se resquebraja un poco más la mística de un imperio que se niega a aceptar que su tiempo ya pasó.