En los últimos días, la diplomacia en La Paz se tensó tras un cruce directo entre el Reino Unido y el Estado Plurinacional de Bolivia. El origen del conflicto fue la participación del vicecanciller boliviano, Carlos Paz, en un acto de homenaje a los caídos en la Guerra de Malvinas. Allí, Paz reafirmó los "legítimos reclamos" de Argentina.
La respuesta británica no tardó en llegar, pero a través de un canal poco ortodoxo: un video grabado por el embajador Richard Porter, quien calificó la postura boliviana como una "intervención inaceptable en asuntos soberanos".
Mensaje importante del Embajador Británico, Richard Porter @AmbRichPorter @falklandsgov @fiassembly @GHFalklands @Colin_M_R @sdoughtyMP @LukePollard#FalklandIslands #IslasFalkland #SelfDetermination #Democracy #RuleOfLaw #UNCharter #UKOverseasTerritories #UKDiplomacy #FCDO pic.twitter.com/Xiz4TV7ZI5
— UK in Bolivia 🇬🇧 🇧🇴 (@UKinBolivia) April 2, 2026
La respuesta de la Cancillería Boliviana
Fiel a su tradición diplomática y al mandato de la Patria Grande, Bolivia emitió un comunicado institucional donde:
- Reafirma el multilateralismo: Enmarca su postura en las resoluciones de las Naciones Unidas.
- Exige respeto institucional: Instó al diplomático británico a utilizar los canales oficiales y evitar mecanismos (como videos en redes) que dificulten el diálogo constructivo.
- Mantiene la coherencia: Recordó que el apoyo a la causa Malvinas es una política de Estado que ha trascendido a todos los gobiernos bolivianos.
Un lazo de sangre: El ofrecimiento de 1982
Para entender la firmeza actual de Bolivia, es necesario mirar hacia atrás, precisamente a abril de 1982. Mientras las potencias coloniales cerraban filas, Bolivia demostró que la solidaridad sudamericana no era solo retórica.
Durante el conflicto bélico, Bolivia fue uno de los países que ofreció apoyo concreto a la Argentina, poniendo a disposición una fuerza de 5.000 soldados para ir en defensa de la soberanía territorial en las islas.
Este gesto, sumado al apoyo logístico y diplomático de la época, cimentó una relación de hermandad que hoy, en 2026, sigue más viva que nunca. Para la agenda malvinera, Bolivia no es solo un aliado estratégico, es un hermano de armas y de causa.
El intento del embajador británico por silenciar las voces latinoamericanas choca contra una realidad innegable: Malvinas sigue siendo es una causa regional a pesar de los recientes acuerdos entre Brasil y Reino Unido. La reacción de Bolivia no es un hecho aislado, sino la confirmación de que el anacronismo colonial en el Atlántico Sur sigue siendo una herida abierta para todo el continente. La soberanía, lejos de "no estar en cuestión" como afirma Porter, es el centro de una demanda global por justicia y descolonización.