Así lo registró y publicó ayer, el medio especializado Defensa.com, al confirmar que altas autoridades de la Armada de Chile y una delegación de Defensa del Reino Unido no solo coordinaron el reabastecimiento del patrullero oceánico HMS Medway (P223), sino que se subieron a su cubierta en Punta Arenas para celebrar la vigencia de sus lazos prácticos.

La cronología de los hechos
1. El cruce: El sábado 4 de julio, el HMS Medway —buque de la clase River Batch 2 asignado permanentemente por la Royal Navy para la custodia colonial de las Islas Malvinas— zarpó desde el archipiélago usurpado, con destino a Punta Arenas. El 5, ingresó al Estrecho de Magallanes luego de haber navegado por aguas bajo control argentino, sin que constaran notificaciones diplomáticas (conforme a los protocolos establecimos por el Tratado de Madrid II, de marzo de 1990), a las autoridades militares de la Armada Argentina.
2. El amarre: El domingo 5 de julio, el buque militar británico atracó en el muelle Arturo Prat de Punta Arenas.
3. La foto de la sociedad militar: Ayer viernes 10 de julio, una comitiva británica encabezada por el Encargado de Negocios de la Embajada del Reino Unido, Nick Kennedy, junto al equipo de la agregaduría de Defensa, abordó formalmente el navío de guerra. Acompañados por representantes oficiales de la Armada de Chile, recorriendo las instalaciones y evaluando las capacidades del patrullero en el marco de lo que definieron abiertamente como "esfuerzos conjuntos para fortalecer la colaboración bilateral en materia de defensa y seguridad".
El soporte industrial: ASMAR Magallanes en el tablero
El dato que aporta la nota de Defensa.com, que muestra el grado de vinculación entra las armadas de Chile y del Reino Unido, es que la visita de la comitiva mixta no se limitó a la cubierta del buque, sino que además recorrió las dependencias de ASMAR Magallanes (Astilleros y Maestranzas de la Armada de Chile) en Punta Arenas.
Allí, los enviados de Londres conocieron de primera mano las capacidades de mantenimiento y el apoyo logístico que ofrece el astillero estatal chileno en la zona extrema.
Este hecho concreto, confirma los objetivos bilaterales de fondo: Gran Bretaña no utiliza la Patagonia chilena como un simple surtidor de combustible para el HMS Medway; busca consolidar a las instalaciones de ASMAR como el soporte industrial de retaguardia para reparar y sostener su flota de ocupación en el Atlántico Sur sin necesidad de navegar los 12.000 kilómetros que lo separan de Europa.
Las imágenes publicadas por el medio, muestran esta sociedad militar y logística para la defensa, destinada al sostenimiento del enclave de la OTAN instalado en las Islas Malvinas. En una de ellas, oficiales chilenos y británicos posan sonrientes en la cubierta del HMS Medway bajo la bandera de la Royal Navy. En la otra, la delegación conjunta se muestra operando desde la Lancha de Acción Marítima LAM-30 "Casma" de la Armada de Chile en el mismo muelle Prat.
Este despliegue fáctico, sumado a las operaciones documentadas en enero de este 2026 con los aviones de transporte A400M Atlas de la Royal Air Force (RAF) en la región, termina con cualquier espacio para la especulación o los discursos de buena vecindad.
Seis días después de hacerse pública la presencia del HMS Medway en el puerto de Punta Arenas, y los hechos entorno a la falta de conocimiento de la Armada Argentina, de la navegación de este patrullero británico por aguas jurisdiccionales bajo control nacional, la Cancillería Argentina no ha emitido opinión.
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