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El canciller chileno omite la defensa argentina por Malvinas y traiciona décadas de respaldo en la ONU

Pérez Mackenna dijo que la navegación del Danstar a Malvinas “está garantizada por los tratados", invoca a la CONVEMAR como una patente de corso y desconoce 61 años de apoyo diplomático a la soberanía argentina.

3 de noviembre de 2026 13:12

El canciller Francisco Pérez Mackenna, estuvo la semana pasada en la ciudad de Punta Arenas, con motivo del lanzamiento de la temporada antártica.

La semana anterior, en su paso por la región de Magallanes con motivo del lanzamiento de la temporada antártica, el ministro de Relaciones Exteriores de Chile, Francisco Pérez Mackenna, habló de la creciente controversia con la República Argentina por la proyectada travesía del buque mercante Danstar hacia las Islas Malvinas.

Donde, lejos de asumir la gravedad política de la operación o responder a las advertencias de fondo planteadas desde Buenos Aires, el jefe de la diplomacia trasandina recurrió a un manual de evasivas y generalidades conceptuales: aseguró que "la navegación está garantizada por los tratados" y por la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CONVEMAR), pidiendo "dejar que la Cancillería trabaje".

Las declaraciones de Pérez Mackenna buscan diluir la trascendencia de una maniobra que la propia inteligencia de su país catalogó formalmente como un "evento crítico". Frente a los requerimientos de la prensa en Punta Arenas sobre si Chile adoptó medidas para asegurar la travesía del carguero —que prevé zarpar durante la primera semana de diciembre—, el canciller afirmó:

“Nosotros tenemos ya un tratado que justamente regula la libre navegación, así que, en la medida en que todo se haga conforme a las reglas, tenemos también una gran relación con Argentina; en pocas partes se ve más claro que aquí en Magallanes y, por lo tanto, estamos muy esperanzados de que todo esto va a resolverse”.

Y remató: “Hay que dejar que la Cancillería trabaje; estamos en eso, y esperamos que los tratados y la integración sean lo que prime (...). La navegación está garantizada por los tratados que hemos firmado. El tratado en la Convemar y los tratados que hemos firmado dan la libre navegación desde y hacia el Estrecho de Magallanes”.

La omisión de la letra chica: Qué dice y qué calla sobre la CONVEMAR

El discurso del canciller chileno elude un análisis técnico riguroso. Pérez Mackenna invoca a la CONVEMAR como una patente de corso automática para cualquier actividad marítima, omitiendo citar los artículos específicos que regulan el paso por el Mar Territorial y, fundamentalmente, las excepciones taxativas que la propia convención internacional establece:

  • La condición del "Paso Inocente" (Artículo 19 de la CONVEMAR): La norma internacional estipula con claridad que el paso deja de ser inocente cuando atenta contra la paz, el orden o la seguridad del Estado ribereño. No existe inocencia jurídica en una embarcación de bandera chilena que transporta pertrechos, cemento, maquinaria y combustible bajo contrato con la Falkland Islands Development Corporation (FIDC) para consolidar la infraestructura de una potencia ocupante. 
  • La jurisdicción en la boca oriental del Estrecho: Al salir del Estrecho de Magallanes rumbo a Malvinas, el Danstar no navega en aguas internacionales abiertas; ingresa en las 12 millas del Mar Territorial argentino. Allí rige plenamente el Decreto PEN 256/2010, que exige autorización previa a toda nave que pretenda transitar entre puertos del continente y las islas bajo disputa colonial de soberanía. 
  • El cerrojo legislativo en el Congreso argentino: El vacío legal que pretende explotar Santiago es precisamente el que busca clausurar el proyecto de ley presentado por la diputada Agustina Propato, que declara de forma explícita que todo transporte logístico hacia el enclave usurpado no constituye paso inocente, otorgando facultades a la Prefectura Naval y a la Armada para interceptar e interdictar a las naves infractoras.

La quiebra de una política de Estado: El historial documentado de Chile en la ONU

El aspecto más lesivo de la postura de Pérez Mackenna radica en su deliberado olvido histórico. El canciller evade la realidad de la confrontación argentina con Gran Bretaña, fingiendo que la disputa de soberanía es un litigio ajeno a los compromisos de su propio país. Con esta actitud, La Moneda le da la espalda a más de seis décadas de tradición diplomática ininterrumpida en los foros multilaterales:

1.    El voto fundacional de 1965 (Resolución 2065): El 16 de diciembre de 1965, durante el 20° período de sesiones de la Asamblea General de la ONU, Chile votó afirmativamente la histórica Resolución 2065 (XX), que reconoció la existencia de la disputa de soberanía y consagró el mandato de descolonización pacífica y bilateral entre Argentina y el Reino Unido. 

2.    El freno a los actos unilaterales de 1976 (Resolución 31/49): El 1 de diciembre de 1976, la diplomacia chilena volvió a acompañar con su voto positivo la Resolución 31/49, que exige a las partes no introducir modificaciones unilaterales en la situación mientras rija la disputa. El puente logístico, las obras portuarias y las perforaciones petroleras constituyen violaciones flagrantes a este mandato que Chile respaldó. 

3.    El rol como copatrocinador histórico en el Comité de Descolonización (C-24): Desde la creación del Comité Especial de Descolonización, Chile no ha sido un simple espectador: integra formalmente el cuerpo y ha sido sistemáticamente el país encargado de copatrocinar e introducir año tras año los proyectos de resolución sobre la Cuestión Malvinas junto a otras naciones de la región. En cada sesión anual sustantiva celebrada en Nueva York, la representación permanente chilena tomó la palabra para defender que el principio de libre determinación no resulta aplicable a Malvinas por tratarse de un pueblo trasplantado tras un acto de fuerza colonial. 

4.    Declaraciones y consensos regionales vinculantes: Chile suscribió sin reservas los pronunciamientos de las Cumbres Presidenciales de la OEA, la CELAC, UNASUR y las Declaraciones de los Estados Partes y Asociados del MERCOSUR —como las de Potrero de los Funes (1996), Asunción (2011) y posteriores—, en las que los mandatarios se comprometieron expresamente a impedir el ingreso a sus puertos de buques que enarbolen la bandera colonial ilegal de Malvinas y a denunciar la exploración y explotación ilegítima de hidrocarburos en la plataforma continental argentina.

Al reducir la operación del Danstar a un trámite aduanero regido por el libre comercio, Pérez Mackenna vacía de contenido décadas de votos, discursos y compromisos de Estado asumidos por Chile ante la comunidad internacional.

La integración no se declama con complicidad colonial

El canciller Pérez Mackenna apela a la "gran relación con Argentina" y a la "integración que debe primar" en Magallanes, mientras convalida que los muelles estatales de ASMAR alistarán el buque mercante que abastecerá al ocupante británico.

La integración regional entre naciones hermanas no se defiende facilitando la retaguardia comercial y logística del Reino Unido en el Atlántico Sur, ni dinamitando el respaldo que la diplomacia chilena construyó durante décadas en las Naciones Unidas. La postura de la Cancillería chilena demuestra que, ante la falta de argumentos jurídicos para justificar el auxilio al enclave colonial, la única salida oficial es refugiarse en la evasión retórica mientras el Danstar se aproxima a la línea de confrontación marítima en el extremo austral.

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