El 2025 terminó con una certeza amarga para la soberanía nacional: el proyecto petrolero Sea Lion ya es una realidad financiera irreversible para los mercados internacionales. Y es que este lunes 29 de diciembre, Rockhopper Exploration plc publicó la Circular oficial para su "Oferta Abierta", el último paso de una arquitectura financiera que deja al país frente a un hecho consumado de dimensiones colosales.
Mientras la política argentina se sumergió en el letargo de fin de año, en la bolsa de Londres se celebró el éxito de una operación que recaudó 142 millones de dólares frescos para perforar la Cuenca Norte de las Malvinas.

Balance Financiero 2025: La "Invasión" de los Mercados
El cierre del año pasado, marcó el éxito de la estrategia británica de "hechos consumados". Los datos son irrefutables:
- Financiamiento Total: La empresa cuenta con los 2.100 millones de dólares necesarios para la Fase 1 del proyecto.
- Admisión en Bolsa: Este 31 de diciembre, se admitieron a cotización más de 201 millones de nuevas acciones, consolidando a Rockhopper como una pieza clave en el mercado AIM de la Bolsa de Londres.
- Socio Operativo: Navitas Petroleum (Israel) ya ha firmado todos los contratos de servicios, equipos y logística, ignorando las sanciones nominales de la Secretaría de Energía de Argentina.
Sam Moody, CEO de la firma, fue claro: el 22 de diciembre fue "el día más importante de su historia". Para Argentina, ese día representa el fracaso de una diplomacia de gacetillas de prensa que no logró espantar a un solo inversor, a pesar de que las leyes argentinas califican estas actividades como clandestinas e ilegales.
Proyección 2026-2028: La cuenta regresiva hacia el "Primer Petróleo"
Con el dinero en mano y los contratos firmados, el cronograma de la usurpación económica entra en su fase más agresiva. Lo que Agenda Malvinas proyecta para los próximos dos años es un escenario de consolidación extractiva:
2026: La fase de logística y despliegue
Tras completar la Oferta Abierta en enero de 2026, el año estará marcado por la llegada de infraestructura al Atlántico Sur. Se espera el inicio de la construcción y adecuación de la Unidad Flotante de Producción, Almacenamiento y Descarga (FPSO). La colonia británica en Malvinas comenzará a percibir ingresos por servicios portuarios y logística, fortaleciendo un modelo económico autónomo que aleja cada vez más al archipiélago de cualquier negociación de soberanía.
2027: El inicio de las perforaciones de desarrollo
Este será el año crítico. Con la financiación blindada, se espera que las primeras plataformas comiencen la perforación de los pozos de producción. La tecnología de Navitas permitirá extraer recursos de la plataforma continental argentina a gran escala. Si para este momento Argentina no ha logrado una acción judicial internacional que bloquee las cuentas o las exportaciones de este crudo, el daño económico será de miles de millones de dólares.
2028: El año del "Primer Petróleo"
Es la fecha límite establecida por Rockhopper. En 2028, se prevé que el primer barril de crudo Sea Lion sea cargado para su exportación al mercado mundial. Se estima una extracción de 50.000 barriles diarios en su pico de producción. Para ese entonces, el Reino Unido habrá transformado el conflicto de soberanía en una zona de explotación comercial activa, dificultando cualquier reclamo diplomático ante una comunidad internacional que prioriza la seguridad energética.
Una desidia que cuesta millones
El 2025 se fue con un Estado Argentino que "rechazó" pero no "detuvo". La velocidad con la que Rockhopper cumplió sus hitos financieros en diciembre demuestra que las sanciones argentinas son vistas por las petroleras como un simple costo administrativo, no como un impedimento real.
El saqueo anunciado por Rockhopper para 2028 ya tiene los fondos asegurados. Si el 2026 no trae un cambio drástico en la política de Malvinas —pasando de la retórica a la ofensiva legal y financiera contra los socios de Rockhopper y Navitas—, Argentina estará asistiendo, desde la costa, al robo de su propia riqueza hidrocarburífera en manos de una empresa que nació y creció a expensas de nuestra soberanía.
Las Islas Malvinas no son solo una bandera; hoy son 917 millones de barriles de petróleo que se nos escapan entre los dedos de la desidia.