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Israel se mete a favor de Argentina en la disputa contra Gran Bretaña por Malvinas

Ministros clave del gabinete de Netanyahu reclamaron reconocer la soberanía argentina sobre Malvinas y sancionar al Reino Unido por el petrolero, aun cuando la Casa Rosada denunció a Navitas. El primer ministro británico Andy Burnham reiteró el principio colonial de “autodeterminación”, mientras Washington y Tel Aviv convergen en aislar la posición británica sobre la mayor reserva hidrocarburífera del Atlántico Sur.

9 de septiembre de 2026 09:34

El Ministro de Seguridad Nacional, Tamar Ben Gvir; le reclamó al primer ministro Netanyahu el reconocimiento de la soberanía argentina, y Bezalel Smotrich, Ministro de Finanzas; exigió la inmediata expulsión del embajador británico en Israel.

La disputa por el proyecto hidrocarburífero clandestino en aguas de Malvinas Sea Lion, trascendió definitivamente la escala bilateral entre Argentina y Gran Bretaña para transformarse en un tablero de confrontación geopolítica global. Tras la cadena nacional del presidente Javier Milei y el inicio de la causa penal contra las subsidiarias de la operadora israelí Navitas Petroleum Development & Production Ltd y sus socias (como JHI Associates y Eco Atlantic), el conflicto detonó una crisis política interna en Oriente Medio: ministros encumbrados del gobierno de Israel salieron a exigir públicamente que Tel Aviv reconozca la soberanía de la Argentina sobre las Islas Malvinas y aplique sanciones a Londres por el saqueo de los recursos naturales en el archipiélago.

El alineamiento de figuras neurálgicas del gabinete de Benjamín Netanyahu representa un hecho inédito que descoloca la histórica diplomacia colonial británica y se acopla a las recientes presiones de Donald Trump, quien cuestionó la neutralidad formal de Estados Unidos y reprochó al Reino Unido su falta de apoyo bélico frente a Irán.

La ofensiva judicial argentina: denuncia penal contra Navitas y sus filiales

En la continuidad del paquete anunciado por Milei, el Gobierno nacional formalizó este lunes la presentación de denuncias penales contra el entramado corporativo de Navitas Petroleum (controlante del 65% de Sea Lion) y sus firmas satélites por usurpación de recursos y violación de la Ley 26.659:

  • Alcance corporativo: Las acciones penales se dirigen contra Navitas Petroleum Development & Production Ltd, Navitas Petroleum Atlantic United, Navitas Petroleum LP, JHI Associates Inc. y Eco (Atlantic) Oil & Gas Ltd.
  • Responsabilidad individual: La imputación no se agota en los sellos societarios: alcanza a directores, presidentes de directorio (como Gideon Tadmor), gerentes y síndicos, en sintonía con la figura del juicio en ausencia que el Ejecutivo busca incorporar al Congreso.
  • Presupuesto para la Base Naval: En simultáneo, Milei instruyó al ministro de Economía, Luis Caputo, para incorporar partidas prioritarias en el Presupuesto 2027 destinadas a la construcción de la Base Naval Integrada en Ushuaia.

El estallido en Israel: Ben Gvir y Smotrich reclaman devolver Malvinas

La reacción en Jerusalén y Tel Aviv expuso una fractura política de consecuencias imprevisibles. En medio del distanciamiento entre el gobierno laborista británico de Andy Burnham e Israel —a raíz de las restricciones comerciales impuestas por Londres contra los asentamientos en Cisjordania—, el ala dura del gabinete israelí utilizó la Cuestión Malvinas como arma diplomática directa:

  • Itamar Ben Gvir (Ministro de Seguridad Nacional): Publicó un mensaje formal reclamando al primer ministro Netanyahu el reconocimiento de la soberanía argentina:

“Es hora de que el Estado de Israel reconozca públicamente que las Islas Malvinas son territorio argentino ocupado, que los británicos le roban violentamente al pueblo argentino. Los británicos no solo se conforman con ocupar el territorio, sino que también realizan allí perforaciones petroleras y le roban el dinero al pueblo argentino. Le hago un llamado al primer ministro Benjamín Netanyahu a reconocer la soberanía de Argentina sobre las Islas Malvinas y a imponer sanciones a Gran Bretaña mientras la ocupación continúe”.

  • Bezalel Smotrich (Ministro de Finanzas): Llegó a exigir la inmediata expulsión del embajador británico en Israel, fustigando al gobierno de Londres y sentenciando que “el Mandato Británico en la Tierra de Israel ha terminado”.

La paradoja es absoluta: mientras una corporación de capitales israelíes (Navitas) encabeza materialmente el consorcio para drenar el crudo de Sea Lion junto a Rockhopper, los propios ministros que sostienen la coalición de gobierno en Israel denuncian al Reino Unido como un usurpador colonial y reclaman respaldar a la Argentina.

La respuesta desde Londres: el repliegue defensivo de Downing Street

Frente a la pinza de presiones provenientes de Buenos Aires, Washington y ahora Tel Aviv, el gobierno británico de Andy Burnham y sus principales ministros ensayaron una respuesta monolítica pero previsible:

  • Downing Street: El portavoz oficial del Primer Ministro británico, Tom Wells, aseguró que la postura de Londres es “inamovible”, insistiendo en que “los habitantes de las Islas Malvinas son británicos y su derecho a la autodeterminación es primordial”, buscando validar su control territorial a través del referéndum colonial de 2013.
  • El Foreign Office y Defensa: El canciller Ed Miliband sostuvo en la red social X que “el Reino Unido defenderá con firmeza la autodeterminación de las islas frente a cualquier reclamo”, mientras que el secretario de Defensa, Wes Streeting, descalificó los anuncios de Milei argumentando que “dicen más sobre la política interna argentina que sobre las Islas Falkland”, ratificando que el compromiso militar británico con el archipiélago es “absoluto e inquebrantable”.

La batalla por las tres cuencas licitadas

La controversia actual desborda con creces los límites de Sea Lion. El yacimiento de la Cuenca Norte, con sus 1.700 millones de barriles brutos estimados, es solo la punta de lanza de un esquema extractivo colonial mucho más amplio que involucra las cuencas Norte, Este y Sur del archipiélago, licitadas unilateralmente por la administración colonial británica.

Por primera vez desde el inicio de las exploraciones ilegítimas en 2010, Gran Bretaña se encuentra en una posición de fragilidad diplomática y comercial extrema:

1.    Pérdida del paraguas de Washington: La Casa Blanca de Donald Trump utiliza la soberanía del Atlántico Sur como mecanismo de castigo contra el Reino Unido por su repliegue militar frente a Irán.

2.    Aislamiento en Medio Oriente: La confrontación de Londres con el gobierno de Netanyahu abre una cuña que amenaza el financiamiento de las firmas israelíes asociadas a Sea Lion.

3.    Asfixia operativa y bursátil: Con SLB, Baker Hughes y Halliburton retiradas del proyecto para blindar sus negocios en Vaca Muerta y las acciones de Rockhopper y Navitas en caída acumulada tras el frente judicial abierto en Río Grande por el CECIM y Abogados Ambientalistas, el costo financiero de extraer crudo en Malvinas se volvió prohibitivo.

La pretendida normalidad británica para apropiarse del petróleo del Atlántico Sur colapsó. La convergencia entre el derecho soberano argentino, la presión de las potencias y el temblor en los mercados bursátiles coloca a la colonia de Malvinas ante un escenario de aislamiento internacional inédito desde 1982.

 

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