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Milei gestiona una bilateral con Donald Trump para poner la disputa por Malvinas sobre la mesa

Javier Milei y el mandatario estadounidense coincidirán este martes 22 de septiembre en la recepción protocolar de jefes de Estado en Manhattan en la 81ª Asamblea General de las Naciones Unidas. La cancillería evalúa exigir que EE. UU. abandone su histórica abstención en la ONU y presione al gobierno laborista de Andy Burnham a sentarse a negociar.

20 de septiembre de 2026 11:02

La cancillería argentina negocia contrarreloj con el Departamento de Estado y la Casa Blanca, para cerrar una reunión bilateral formal entre Milei y el mandatario estadounidense Donald Trump.

La participación del presidente Javier Milei en la 81ª Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York tendrá como eje diplomático excluyente la disputa de soberanía por las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sándwich del Sur y los espacios marítimos e insulares correspondientes. Con ese mandato, la Cancillería argentina y los equipos protocolares del Palacio San Martín negocian contrarreloj con el Departamento de Estado y la Casa Blanca para cerrar una reunión bilateral formal entre Milei y el mandatario estadounidense Donald Trump, aprovechando la coincidencia de ambos líderes en Manhattan.

El cronograma oficial ya asegura un primer cruce reservado: ambos mandatarios compartirán el martes 22 de septiembre el tradicional cóctel protocolar convocado por la administración norteamericana para los jefes de Estado participantes en la ONU. Sin embargo, la pretensión de Balcarce 50 es trascender el saludo informal y asegurar un mano a mano a puertas cerradas en el que la Argentina exponga sus títulos jurídicos e históricos y sondee hasta dónde está dispuesto a tensar la cuerda Washington frente al Reino Unido.

La mediación de Trump y el factor Burnham

La oportunidad de abrir esta negociación se gestó a partir de las declaraciones de Trump en Dublín, donde rompió la histórica prudencia angloamericana al calificar una eventual escalada armada en el Atlántico Sur como un “desastre potencial” y manifestar su disposición a intervenir para resolverlo. Sus palabras resonaron con alarma en Londres, no solo por desnudar la debilidad logística británica —subrayando que un despliegue requeriría “semanas en barcos” que Westminster difícilmente pueda sostener— sino porque exhibieron fisuras en la relación estratégica entre Estados Unidos y el gobierno laborista británico de Andy Burnham, quien asumió como primer ministro el pasado 20 de julio y mantiene una estricta negativa a dialogar sobre la soberanía.

Para el Gobierno argentino, la disposición personalista de Trump representa una palanca de presión internacional para forzar a Downing Street a sentarse a una mesa de negociación bilateral bajo la Resolución 2065 (XX) de la ONU. El principal escollo sigue siendo el veto sistemático de Londres, que en los últimos días ratificó la guía oficial de negocios en las islas y desestimó la jurisdicción argentina sobre los recursos en disputa.

Las cartas de negociación: fin de la abstención y represalias comerciales

De acuerdo con fuentes oficiales, el plan de acción que la Casa Rosada busca plantear ante Washington incluye alternativas concretas para elevar el costo político y económico de la ocupación colonial:

1.   Giro en organismos multilaterales: Solicitar que Estados Unidos abandone su tradicional postura de abstención o neutralidad formal en las votaciones del Comité Especial de Descolonización (C-24) y en la Asamblea General, pronunciándose a favor del diálogo de soberanía entre las partes.

2.   Cerco comercial y penal: Exponer el paquete de medidas recién activado en el continente —la cautelar de Río Grande que ordenó parar las obras de Sea Lion y el proyecto de Ley de Defensa de la Soberanía que fija multas en barriles y juicio en ausencia—, abriendo la puerta a sanciones comerciales directas contra productos manufacturados británicos y proveedores de la cadena extractiva.

3.   Exploración de garantías geopolíticas: Evaluar qué contraprestaciones o alineamientos regionales demandará la Casa Blanca a cambio de su arbitraje, en un tablero donde Washington busca que Londres desvíe sus recursos militares hacia Europa y libere inversiones en el Mar del Norte.

Aunque el encuentro bilateral formal entre Milei y Trump aún no cuenta con confirmación oficial definitiva en la agenda de la Casa Blanca, la diplomacia argentina concentra sus esfuerzos en concretarlo entre el 21 y el 22 de septiembre. La foto y el tono del diálogo en Nueva York determinarán si la intromisión de Trump en el litigio insular inaugura una nueva correlación de fuerzas frente a Londres o si se diluye en una maniobra retórica sin efectos sobre el cerco colonial en el Atlántico Sur.

 

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