La posibilidad de crearse un corredor logístico y comercial entre Magallanes y las Islas Malvinas, dio inició ayer en la apertura de un encuentro empresarial en Punta Arenas y avanzará este martes 29 de septiembre con una segunda jornada, en el Hotel Cabo de Hornos; donde se conocieron los nombres de los actores corporativos involucrados.
Los reportes publicados por la prensa regional trasandina —tanto por Radio Polar como por La Prensa Austral— confirmaron el saldo de las dos jornadas del denominado primer "Encuentro Empresarial Punta Arenas – Las Islas". Donde más de medio centenar de firmas magallánicas y 28 corporaciones y entidades de la ocupación colonial cerraron acuerdos de abastecimiento de alimentos, materiales de obra pesada y repuestos técnicos, con el objetivo de inaugurar a fin de año la ruta marítima mensual que operará la naviera chilena Easter Island.

El cónclave no es una exploración abstracta. La publicación de la nómina de las compañías magallanicas expone el entramado comercial que prepara sus bodegas para nutrir al enclave británico, en abierta contradicción con los consensos regionales de no asistencia al usurpador.
Las firmas identificadas: Alimentos, ferretería y servicios navales
De acuerdo con el relevamiento difundido por La Prensa Austral, un total de 53 empresas magallánicas participaron formalmente de las mesas de negociación con la comitiva británica. El cronograma dividió la actividad en dos etapas: la jornada del lunes concentrada en los rubros alimentario y ferretero, y la del martes abocada al sector constructivo.
Entre las compañías chilenas individualizadas que buscan convertirse en proveedoras directas de la colonia figuran firmas de primer orden regional:
- Alimentos y bebidas: Distribuidora Tío Rico, Distribuidora Rofil, Distribuidora Oviedo, Carnes Natales, Comercial Patagona y la Embotelladora Andina.
- Construcción y ferretería: Bolt Chile, Corcoran y Crosur.
- Sector agropecuario y naval: Covepa y Servinaut.
Sebastián Prado, gerente de Ferretería Bolt, celebró abiertamente la iniciativa municipal señalando ante los medios locales: "Agradecer a la municipalidad y al alcalde Claudio Radonich por este primer encuentro empresarial con las islas. La verdad es que estamos bastante optimistas (...) Esperemos que sea una jornada llena de buenos contactos y posibilidades de negocio".
"El gran supermercado y el gran home center": El rol de la intendencia
El alcalde de Punta Arenas, Claudio Radonich, volvió a asumir públicamente la defensa del negocio. En declaraciones recogidas por los medios locales, el jefe comunal describió el papel logístico que asumirá su ciudad en desmedro de la ruta por Montevideo:
"Vamos a ser como el gran supermercado, el gran home center para los habitantes de la isla (...) Si una familia quiere ampliar la casa o ampliar el baño, podrá comprar esos artículos en Punta Arenas; saldría mucho más barato que traerlos de Uruguay", afirmó Radonich, detallando la demanda de cemento, madera, congelados, abarrotes y repuestos automotores.
Las declaraciones del alcalde desnudan la subordinación de los compromisos de Estado ante la rentabilidad municipal: para abaratar las ampliaciones habitacionales o los suministros básicos de la población colonial británica, la alcaldía magallánica asume la tarea de construir una cabecera de abastecimiento que, en los hechos, actúa como la retaguardia indispensable para abaratar los costos operativos generales de la usurpación y sus proyectos offshore.
La flota, la frecuencia y los emisarios británicos
El gerente general de la naviera Easter Island, Pablo Pacheco, aportó precisiones sobre el esquema náutico:
- Características del buque: Operará una embarcación de bandera chilena con capacidad para 2.600 metros cúbicos.
- Capacidad de carga: Transportará abarrotes, insumos de construcción, congelados y gas licuado, un insumo crítico para la energía de las islas y la infraestructura auxiliar.
- Operatividad: La navegación insumirá dos días y medio de navegación, con una frecuencia regular de un viaje al mes a partir de fines de 2026.
Por la parte británica, la misión estuvo comandada por las máximas autoridades de la Falkland Islands Development Corporation (FIDC): la subdirectora general Louise Ellis, el gerente de proyectos estratégicos Sam Cockwell y la responsable de comunicaciones Jane Clarke. A ellos se sumó la plana mayor de la Cámara de Comercio de las islas, encabezada por su director, Mike Summers, exmiembro de la asamblea legislativa colonial.
Ellis calificó el inicio de los contratos como un hecho "extremadamente emocionante" para "reconectar las comunidades", mientras que Summers ponderó la recomposición de los vínculos históricos.
La lista sobre la mesa de Cancillería
La divulgación pública de las 53 empresas magallánicas y de la naviera Easter Island termina con cualquier margen de ambigüedad. El Centro de Ex Combatientes Islas Malvinas (CECIM La Plata) ya intimó por carta documento al canciller Pablo Quirno a ejecutar las competencias del Decreto 868/2026 y aplicar las inhabilitaciones y sanciones penales de la Ley 26.659.
Dicha normativa argentina castiga no solo la exploración ilegal directa, sino todo acto de asistencia, provisión, transporte y logística que beneficie a las entidades en la zona en disputa. Al mismo tiempo, el Decreto PEN 256/2010 impone la obligatoriedad de autorización previa a toda embarcación que pretenda cruzar aguas de jurisdicción argentina con destino a Malvinas.
Mientras en el Hotel Cabo de Hornos se rubricaron listas de precios y órdenes de compra de cemento, alimentos y gas licuado, los nombres de las compañías y los operadores navales han quedado formalmente expuestos: la ley argentina y la defensa soberana en el Atlántico Sur exigen que cada eslabón de esa cadena de suministro afronte las consecuencias legales de cooperar con la potencia colonial.