Exactamente 27 días después de haber soltado amarras del muelle comercial de Ushuaia, el buque tanque de petróleo crudo VS Promise (IMO 9351438) ingresó a las aguas del Golfo de México y tiene previsto arribar este lunes a las 23:00 (hora local, UTC-5) a la terminal petrolera de Nederland, en las costas de Texas, Estados Unidos, según consignan los registros de posicionamiento satelital de la plataforma MarineTraffic.
El derrotero corona la travesía náutica que comenzó a develarse públicamente a fines del mes pasado, pero deja abiertas las imprecisiones políticas e institucionales que desató su presencia en Tierra del Fuego. El amarre de una nave con bandera de la potencia ocupante de las Islas Malvinas encendió una crisis de competencias, silencios oficiales y contradicciones insalvables del gobierno provincial de Gustavo Melella.
Las contradicciones del caso: Cullen, Ushuaia y la intervención
La polémica en torno al VS Promise —un buque Panamax de 228,6 metros de eslora registrado bajo pabellón del Reino Unido a nombre de Valloeby Promise Ltd. (con sede en la Isla de Man)— desnudó el doble estándar regulatorio en la provincia insular:
1. La carga en Río Cullen bajo control provincial: Antes de dirigirse hacia el Canal Beagle, el tanquero operó en la monoboya marina de Río Cullen, en el norte de la Isla Grande. Se trata del punto neurálgico donde el consorcio Cuenca Marina Austral 1 (CMA-1) bombea el crudo extraído de los yacimientos offshore (como Hidra, Aries, Carina y Vega Pléyade). Dicho consorcio está integrado por TotalEnergies, Pan American Sur y la británica Harbour Energy. Las áreas hidrocarburíferas y la fiscalización del crudo provincial dependen de la Secretaría de Hidrocarburos de Tierra del Fuego.
2. El amarre en Ushuaia y la zarpada del 25 de agosto: Tras culminar sus operaciones en Cullen y navegar hacia el sur, la embarcación amarró el domingo 24 de agosto en el muelle de Ushuaia para tareas de abastecimiento. Con el buque en el puerto de la capital fueguina, el Ejecutivo provincial emitió un enérgico repudio público, denunciando la vulneración de la sensibilidad soberana y acusando a la Nación por autorizar la maniobra. Finalmente, el buque soltó amarras del puerto capitalino el lunes 25 de agosto, iniciando su travesía hacia el hemisferio norte.
3. El fuego cruzado por la Ley Gaucho Rivero: Pese a haberle dado autorización para operar en la monoboya de Total en Cullen, la administración fueguina invocó la Ley Provincial 852 (Ley Gaucho Rivero), que veda el amarre, permanencia y abastecimiento logístico a buques de bandera británica o de conveniencia que participen en la exploración o explotación de recursos en la cuenca de Malvinas. Sin embargo, la intervención nacional del puerto de Ushuaia —a cargo de la Agencia Nacional de Puertos y Navegación (ANPyN) desde enero— respondió deslindando responsabilidades: argumentó que la nave no provenía del archipiélago malvinense sino de cargar petróleo en Río Cullen con el aval de las autoridades energéticas de la propia provincia.
Con el VS Promise a punto de recalar en el Golfo de México, el caso queda consolidado como una radiografía de las brechas entre la declamación política y la realidad económica en el Atlántico Sur: una provincia donde la retórica soberanista chocó de frente con los engranajes del negocio petrolero internacional.