HORZONTAL DENTRO DE NOTA  - 700x80 SUPERIOR

Gran Bretaña intenta blindar a las petroleras ante las sanciones argentinas, pero advierte que contraten sus propios abogados

A través de la guía: “Hacer negocios con las Islas Malvinas”, alienta la explotación ilegítima de hidrocarburos en Malvinas, desestima las leyes argentinas, pero aclara que no brinda asesoramiento legal, trasladando los costos y riesgos procesales a las corporaciones privadas frente a la ofensiva penal de Javier Milei.

16 de septiembre de 2026 09:20

Fue piblicada ayer, por el Ministerio de Asuntos Exteriores, de la Commonwealth y de Desarrollo y Departamento de Negocios, Innovación, Ciencia y Comercio del Reino Unido.

La reciente publicación oficial del gobierno británico titulada “Hacer negocios con las Islas Malvinas” (Doing business with the Falkland Islands), elaborada conjuntamente por el Foreign Office (FCDO) y el Departamento de Comercio, desnudó el dispositivo político con el que Gran Bretaña pretende amortiguar el impacto de la ofensiva soberana argentina tras la decisión de inversión en el yacimiento clandestino Sea Lion.

El texto de la administración laborista de Andy Burnham busca funcionar como un paraguas de contención política para los capitales transnacionales ante las 180 notificaciones de asunción de riesgo, los 60 sumarios administrativos y las denuncias penales radicadas en Comodoro Py bajo la Ley 26.659. No obstante, el análisis minucioso de sus acápites confirma que el respaldo británico se agota en la retórica diplomática, dejando a la intemperie judicial a las empresas que decidan operar al margen del derecho argentino.

Los tres ejes del discurso británico: 1833, autodeterminación y negación de jurisdicción

El documento estructura su argumentación colonial sobre premisas históricas y jurídicas viciadas:

  • Invocación del despojo por la fuerza: El Foreign Office sostiene que las islas fueron “administradas pacífica y eficazmente desde 1833”, omitiendo deliberadamente la expulsión violenta de las autoridades legítimas de las Provincias Unidas del Río de la Plata y la protesta ininterrumpida de la Argentina desde hace 193 años.
  • Manipulación de la autodeterminación: Pretende legitimar el saqueo de los recursos no renovables bajo los artículos 1° de la Carta de la ONU y de los Pactos Internacionales de Derechos Civiles y Políticos, desconociendo la reiterada doctrina de la Asamblea General (Resolución 2065 y concordantes) que descarta la aplicación del principio de libre determinación a una población trasplantada por la propia potencia ocupante.
  • Desconocimiento de la legislación nacional: Plantea que “el derecho interno argentino no se aplica dentro de las islas” y que los tribunales extranjeros no tienen fundamento para admitir las medidas punitivas de la República Argentina, calificando de “legítima y lícita” la actividad hidrocarburífera en la plataforma continental.

La cláusula de descargo: “Obtenga asesoramiento legal independiente”

La contradicción sustancial del manual británico emerge en el apartado operativo titulado “Obtener asesoramiento legal”. Tras descalificar en los párrafos previos el andamiaje sancionatorio argentino, Whitehall incorpora una advertencia que desarma el relato de seguridad jurídica para los inversores:

“Esta guía expone la postura del Gobierno del Reino Unido, pero no constituye asesoramiento jurídico. Las empresas y los particulares que reciban correspondencia o amenazas de acciones legales por parte de las autoridades argentinas deben obtener asesoramiento legal independiente sobre sus circunstancias particulares”.

El párrafo expone la encerrona británica: Downing Street no puede ofrecer garantías de inmunidad territorial fuera de la zona ocupada. Al instar a las corporaciones a recurrir a sus propios bufetes jurídicos, Londres admite de forma implícita que los embargos, los pedidos de captura internacional a directivos societarios y la inhabilitación para operar en yacimientos de la cuenca continental argentina (como Vaca Muerta o la Cuenca Marina Austral) son riesgos reales e individuales que las firmas deberán litigar y financiar a su propia cuenta y riesgo.

El “servicio de riesgos” ante el cerco financiero

En su tramo final, el gobierno británico habilita un canal de auxilio mediante la Dirección de Territorios de Ultramar y Asuntos Polares y remite al “servicio de riesgos para empresas en el extranjero”. La habilitación de estas ventanillas refleja que la asfixia jurídica desplegada desde Buenos Aires y los tribunales federales de Río Grande surte efecto: las contratistas de servicios, las aseguradoras y las operadoras como Rockhopper y Navitas exigen salvoconductos institucionales ante el temor a litigios cruzados.

La publicación de la guía confirma que el enclave militar británico en el Atlántico Sur se encuentra a la defensiva. La retórica de una pretendida administración soberana choca contra un mercado internacional que observa la posible inviabilidad de avanzar en la Cuenca Malvinas Norte, mientras el Estado argentino intensifica el cerco diplomático y judicial sobre toda la cadena corporativa que intente convalidar el despojo colonial.

Tags

Otras noticias de Internacionales

Te puede interesar

COMENTARIOS

Aún no hay comentarios

Inicia sesión o regístrate para comentar.