En el informe semestral emitido por Rockhopper Exploration PLC este 30 de septiembre ante la bolsa de Londres, además de comunicar que con Navitas han adquirido un segundo buque para llevar la extracción de Sea Lion a 180.000 barriles diarios; su reporte financiero mostró una reacción claramente negativa, porque en esa sola jornada del miércoles, sus acciones cayeron el 7,66%. Desde 64 hasta 59,10 peniques, con 7,78 millones de títulos negociados, casi tres veces el volumen de la rueda anterior. El 1 de octubre la presión continuó: retrocedió otro 2,03%, hasta 57,90 peniques.
La información estadística desarrollada para Agenda Malvinas por la Consultora Neodelfos, indica que, desde el cierre del 29 de septiembre, la pérdida acumulada en 48 horas, alcanza 8.13%. Y si a eso le sumamos los 17.9% de retracción desde el 3 al 29 septiembre; reúne una retracción del 26.03%.

Como hemos señalado, la reacción resulta especialmente significativa porque el reporte comunicó inversiones para mayor extracción en Sea Lion. Sin embargo, el documento también expuso factores que pueden explicar parte de la cautela de los inversores: Rockhopper continúa siendo una compañía sin producción propia, mantiene importantes necesidades de capital y viene de realizar una ampliación por aproximadamente US$200 millones a 70 peniques por acción. Half-year Report rockhopper; el precio posterior al informe, 57,90 peniques, quedó aproximadamente 17% por debajo del precio de esa colocación.
A esto se agrega el contexto geopolítico. El propio reporte reconoce explícitamente la disputa de soberanía sobre Malvinas como un riesgo y menciona la reciente intensificación de las acciones argentinas contra empresas vinculadas a la explotación hidrocarburífera.
La señal se vuelve más relevante porque Navitas, operadora de Sea Lion, también cayó tras conocerse el reporte: perdió 2,45% el 30 de septiembre, hasta 11.530, con un incremento del volumen negociado de aproximadamente 55% respecto de la rueda anterior.
En síntesis: el mercado reaccionó negativamente pese a que Rockhopper presentó avances operativos y una mayor valoración técnica de Sea Lion. La combinación de fuertes caídas y aumento del volumen sugiere una reevaluación del riesgo por parte de los inversores, en un contexto donde conviven mayores perspectivas económicas para el yacimiento con necesidades de financiación y una creciente incertidumbre jurídica y geopolítica.