En un juicio contra una mujer mapuche, el polista Hugo Barabucci confesó haber adquirido tierras estratégicas en Río Negro con una "donación" de 2 millones de dólares del Emir de Abu Dhabi. La maniobra burla la Ley de Tierras, la Zona de Seguridad de Fronteras y entrega nacientes de agua dulce a una potencia petrolera extranjera.
La maquinaria de extranjerización de tierras en la Patagonia acaba de sufrir una ruptura irreversible. Lo que durante años fue denunciado como una sospecha de ocupación mediante sociedades pantalla, hoy es una confesión judicial. El polista Hugo Alberto Barabucci admitió ante la justicia rionegrina que las casi 20.000 hectáreas que posee en el Alto Río Chubut fueron pagadas directamente por el Gobierno de los Emiratos Árabes Unidos (EAU).

El hecho ocurrió durante un juicio por "usurpación" que el propio Barabucci inició contra Soledad Cayunao, integrante de la comunidad mapuche Lof Cayunao, quien simplemente realizaba el arreo ancestral de ganado por tierras que su comunidad ocupa desde generaciones. La justicia absolvió a Cayunao, pero la declaración de Barabucci dejó al desnudo un esquema de fraude a la soberanía nacional.
El esquema del despojo: De Mindlin al Emir de Abu Dhabi
La trazabilidad del dinero expone una operación diseñada para eludir cualquier control del Estado argentino:
- El Origen: 2.050.175 dólares salieron de una cuenta en el First Gulf Bank de Abu Dhabi hacia una cuenta en el JP Morgan Chase de Nueva York.
- El Paso por Argentina: Cero. Ni un centavo ingresó al circuito financiero nacional. El país solo percibió tasas ínfimas basadas en un valor fiscal ridículo de 9 millones de pesos.
- El Vendedor: Las tierras fueron compradas a Marcelo Mindlin, socio de Joe Lewis, quien las había adquirido en 2009 a un precio de remate (20 dólares la hectárea).
Territorio Estratégico y "Zonas de Seguridad"
Las tierras en cuestión, ubicadas en el Cerro Carreras, no son campos baldíos. Son activos críticos para el futuro de la nación:
1. Agua Dulce: Incluyen glaciares, lagunas y nacientes de ríos. La Ley de Tierras (26.737) prohíbe explícitamente la venta de tierras que encierren espejos de agua de este tipo.
2. Seguridad de Fronteras: Por su ubicación limítrofe, la ley impide que extranjeros sean propietarios. Barabucci actúa como un "propietario de papel" para el empresario emiratí Mathar Suhail Alí Alyabhouni Aldhaheri, operador del emir de Abu Dhabi.
3. Área Natural Protegida: Pese a ser zona "intangible", el dinero emiratí financió la construcción de mansiones de 500 metros cuadrados, desvío de cursos de agua y creación de lagunas artificiales bajo la mirada complaciente del gobierno provincial.

El Emir en su "Estado Paralelo"
La gravedad de la denuncia escala al revelar que el propio Emir Mohamed bin Zayed, presidente de los EAU, utilizó estas tierras como refugio estratégico el pasado 28 de febrero, cuando la tensión política y militar en Oriente Medio mutó en un ataque de Israel y EE.UU. a Irán. Ese día, el jefe de la monarquía absolutista aterrizó en Bariloche con una flota de cinco aviones (incluyendo un Boeing 787 y un Galaxy de carga). Mientras los papeles dicen que la tierra es de un polista argentino, la realidad muestra a una de los regímenes más poderosos del mundo operando en territorio rionegrino como si fuera propio.
Criminalización de la identidad ancestral
El juicio contra Soledad Cayunao es la cara visible de la violencia territorial. Representada por el estudio jurídico Sarmiento —vinculado a la organización antimapuche Consenso Patagonia y a los intereses de Joe Lewis—, la querella intentó encarcelar a una madre campesina para blindar un enclave extranjero ilegal.
La absolución de Cayunao es un triunfo moral, pero la confesión de Barabucci abre ahora una batalla legal mayor. Los abogados defensores solicitarán la nulidad absoluta de las compras por fraude a la Ley de Tierras y violación de la soberanía en zona de fronteras.
El Caso Barabucci es la prueba obscena de la extranjerización por testaferros. No se trata de inversiones, se trata de una transferencia de soberanía hídrica y territorial en favor de capitales que hoy deciden sobre el suelo argentino lo que el propio Estado ha renunciado a controlar.