La Legislatura de Tierra del Fuego acaba de propinar el golpe de gracia definitivo a la aventura reformista del gobernador Gustavo Melella. Esto acaba de suceder, en el marco de la 3ra Sesión Ordinaria que inició demorada y que se trasladará hasta la noche de este viernes y la madrugada del sábado, donde el arco opositor unificado, logró blindar la mayoría agravada de 11 votos contra 3, doblando el brazo del Ejecutivo que la semana pasada había publicado el decreto de veto total.
El debate estuvo marcado por la ausencia del legislador oficialista Federico Sciurano (FORJA), lo que redujo la resistencia gubernamental a una mínima expresión de 3 votos en el recinto. Con este resultado, el parlamento fueguino sepultó de forma irreversible el proceso de reforma que pretendía modificar 70 artículos de la Constitución de 1991 sin debate formal, justificación técnica, ni explicaciones de cara a la comunidad.
Notificación inmediata a la Justicia Electoral
Más allá de consolidar la insistencia para quebrar el veto de Melella, los legisladores ejecutaron una maniobra jurídica clave de último momento. Desde la banca y a pedido del Legislador Damian Loffler, se incorporó un último artículo complementario, donde la Legislatura dispuso la remisión inmediata de la ley ratificada; al Juzgado Electoral Provincial, a cargo de la jueza Mariel Zanini.
Este artículo tiene un peso político y legal definitivo:
- Informa formalmente a la justicia que la base legal (Ley 1529) ya no existe en el ordenamiento jurídico de la provincia.
- Otorga a la magistrada la herramienta legislativa necesaria para frenar de forma permanente el cronograma electoral convocado para el 9 de agosto.
- Desarticula el argumento del Jefe de Gabinete, Jorge Canals, quien venía presionando públicamente a la jueza para activar las urnas argumentando supuestas "dilaciones".
Al cierre de esta nota, la misma mayoría agravada de la oposición; se consolidaba para avanzar en dos frentes económicos demoledores para la Casa de Gobierno: la insistencia de la ley que obliga al goteo diario e inmediato de la coparticipación nacional a los municipios —terminando con la retención discrecional de fondos por parte del Ejecutivo— y la insistencia en la derogación de los decretos con los que Melella le quitó el subsidio del gas a 5800 familias.
El futuro de la gestión es cada vez más precario. Porque lo cierto es que, al quitarle el manejo discrecional de los fondos coparticipables y obligarlo a sostener los subsidios al gas domiciliario; la gobernabilidad de Gustavo Melella entra en una fase de extrema vulnerabilidad y crisis estructural sin precedentes. Un gobernador que tiene por delante -en principio-, un largo fin de semana.