
En el complejo tablero de ajedrez del Atlántico Sur, el Reino Unido acaba de anotar un nuevo movimiento que confirma su estrategia de "profundidad logística" en la región. Mientras la atención mediática se dispersa, la Real Fuerza Aérea Británica (RAF) continúa aceitando un puente aéreo permanente entre la base de Mount Pleasant y Santiago de Chile, utilizando instalaciones militares regionales para sostener su enclave colonial.

Un sistema logístico que ignora fronteras
La reciente actividad del Airbus A400M Atlas (matrícula ZM413), reportada por medios como Infodefensa y Escenario Mundial en las últimas horas, no debe leerse como un hecho aislado. La aeronave operó en el Grupo de Aviación N° 10 de la Fuerza Aérea de Chile (FACH), en la base aérea Pudahuel.
Aunque en esta ocasión el vuelo evitó el espacio aéreo continental argentino realizando un rodeo por el Cabo de Hornos, no disminuye la gravedad política del hecho. Por el contrario, demuestra que Londres ha logrado normalizar un corredor logístico militar con la anuencia de países vecinos, rompiendo el aislamiento que la diplomacia argentina debería sostener sobre la base militar de la OTAN en nuestras islas.
Cronología de los vuelos de 2025
Desde Agenda Malvinas hemos documentado cómo el uso de aeropuertos y bases en Chile y Uruguay se ha vuelto una constante:
- 13 de Enero 2025: El incidente del ZM421, que apagó su transpondedor cerca de vuelos comerciales argentinos, demostró que la presencia militar británica no es solo una afrenta soberana, sino un riesgo para la seguridad aérea nacional.
- Septiembre 2025: El ZM418 operó rutas entre Malvinas, Montevideo y Santiago, consolidando a Uruguay y Chile como escalas necesarias para el sostenimiento británico.
- Diciembre 2025: El ZM407 conectó Brasilia con Santiago, evidenciando que la red logística británica busca ramificarse en todo el Cono Sur.
- Enero 2026: El arribo del ZM413 a la base de la FACH cierra un círculo de impunidad que se repite año tras año.
La debilidad de la respuesta oficial
El problema no es solo la audacia británica, sino la insuficiencia de la respuesta argentina. En los últimos dos años, hemos pasado de una política de denuncia activa a una de "gestión de redes sociales". El Gobierno de Javier Milei aceptó estos movimientos como parte de un nuevo statu quo, donde la soberanía se declama en gacetillas, pero se entrega en los hechos.
La soberanía no es un concepto abstracto para debatir en foros; es la capacidad de impedir que el invasor respire con comodidad en nuestro territorio. Y hoy, la logística británica respira mejor que nunca.