La política de "déficit cero" del gobierno de Javier Milei ha cruzado una línea roja que pone en riesgo no solo la operatividad de las Fuerzas Armadas, sino la supervivencia misma de sus integrantes. Un nuevo recorte presupuestario de más de 46.000 millones de pesos ha impactado de lleno en el alistamiento militar, dejando a las unidades de todo el país en una situación de precariedad inédita: ya no hay fondos para pagar la luz, el gas, el agua y, lo más grave, la comida de los efectivos.
1. El desglose del vaciamiento
El ajuste aplicado esta semana sobre el Presupuesto 2026 ha sido quirúrgico en su capacidad de daño. Las tres fuerzas han visto cómo sus programas de funcionamiento básico se desintegraban en las planillas oficiales:
- Fuerza Aérea: Sufrió la poda más grande con $16.500 millones menos para equipamiento y alistamiento.
- Armada Argentina: Perdió $15.220 millones, cancelando proyectos clave como la incorporación de helicópteros navales para la Base Puerto Belgrano.
- Ejército Argentino: Con un recorte de $12.600 millones, ve paralizada su capacidad de transporte y comunicaciones.
2. De la "Soberanía" al hambre: Un testimonio del colapso
Más allá de las cifras, el impacto humano es devastador. Fuentes internas del Ejército denuncian que estos fondos eran los destinados a cubrir los servicios básicos de las unidades. "Nos estamos quedando sin luz, sin gas y lo que es peor, peligra la entrega de raciones de comida", afirman desde las filas.
Esto genera una situación inentendible: mientras el Gobierno firma el pacto del "Escudo de las Américas" con el Comando Sur de los EE.UU. para combatir amenazas extranjeras, le quita el plato de comida al soldado que debe custodiar nuestras fronteras.
3. El abandono estratégico del Atlántico Sur
El recorte sobre la Armada es particularmente sensible para la causa Malvinas. Al eliminar las partidas para helicópteros navales livianos y mantenimiento operativo, el Gobierno está retirando de facto la presencia argentina de nuestro mar.
Mientras Gran Bretaña fortalece su presencia militar en el archipiélago y las flotas extranjeras saquean nuestros recursos ictícolas, la respuesta de la gestión Milei es desarmar a la propia fuerza que debería ejercer la soberanía. Sin barcos que patrullen y sin helicópteros que realicen rescates o vigilancia, el Mar Argentino se convierte en una zona liberada.
4. Un plan sistemático de indefensión
Este recorte en Defensa no ocurre en el vacío. Se suma a la poda en ciencia (CONICET y CONAE), infraestructura escolar y salud (tratamiento del cáncer). El modelo es claro: el desmantelamiento del Estado nacional en todas sus funciones estratégicas.
Este "ajuste sobre lo ajustado" es una pieza más de la larga desmalvinización. Un país que no puede pagar la luz de sus cuarteles, que no alimenta a sus soldados y que entrega su inteligencia al extranjero, ha renunciado a su existencia como Nación soberana.
Un soldado que pasa hambre y un cuartel que no puede pagar el gas, son la imagen de la derrota sin haber disparado un solo tiro. El gobierno de Javier Milei está logrando lo que ninguna potencia extranjera pudo: anular por completo el instrumento militar argentino mediante la asfixia económica.
No hay "Escudo de las Américas" que valga cuando el propio escudo nacional, ha sido vendido por piezas para que cierren las cuentas de una administración que ha decidido ignorar la invasión británica de nuestro suelo para arrodillarse ante las órdenes fiscales de Washington.
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