Para comprender la magnitud de la entrega que el gobierno de Javier Milei ha sellado con el Comando Sur, es necesario desarmar la terminología técnica donde se oculta lo que no es otra cosa que convertir al Atlántico Sur, en un protectorado marítimo de facto. Más aún porque el convenio bilateral no pasó por el Congreso. Un acuerdo que se sostiene sobre dos pilares diseñados en Washington, que anulan la autonomía nacional: el Programa 333 y la doctrina, "Protecting Global Commons" la Protección de los Bienes Comunes Mundiales.
1. El Programa 333: La dependencia por contrato
El Programa 333 (Section 333 - Capacity Building) es la principal herramienta del Departamento de Defensa de EE. UU. para proporcionar equipos, entrenamiento y servicios a fuerzas de seguridad extranjeras que se aplica en 90 países.
- La trampa: A diferencia de una compra soberana donde el país elige su equipo según su necesidad; bajo el "333" es EE. UU. quien selecciona la tecnología que tendremos que utilizar, para que sea compatible con sus propios sistemas de mando.
- La obligación: El receptor debe permitir auditorías de "uso final" y cumplir con estándares de "interoperabilidad". En la práctica, Argentina cede la planificación de su defensa marítima a cambio de material que no podría mantener por sus propios medios debido al ajuste presupuestario aplicado.
Fuente: Section 333 Authority to Build Capacity

2. "Global Commons": El fin de la soberanía sobre las 200 millas
Como ya hemos expresado desde este medio, el uso del término "Protecting Global Commons" (Protección de los Bienes Comunes Mundiales), es la mayor afrenta jurídica de este siglo.
- En el Derecho Internacional: Este concepto se aplica a espacios que no pertenecen a nadie (como la alta mar). Al aplicarlo a nuestro mar territorial, el Gobierno consiente que el Atlántico Sur es una zona de libre intervención.
- La invisibilidad de Malvinas: Esta doctrina es la "coartada perfecta" para ignorar la base militar de la OTAN en nuestras islas. Si el mar es de todos y es "global", la presencia británica deja de ser una usurpación para convertirse en otro actor más de este "bien común".
- Fuente: U.S. Joint Publication 3-12 - Operations in the Global Commons
3. La Cuarta Flota: El director de orquesta
La firma del Contraalmirante Carlos Sardiello no es solo un acto administrativo; es una orden operativa. La Cuarta Flota, reactivada por EE.UU. en 2008 para vigilar el Atlántico Sur; es la entidad que ahora "supervisa" las aguas argentinas. Integrar a nuestra Armada en su red de "seguridad regional", consolida un esquema donde las decisiones estratégicas se toman en Florida, y no en Buenos Aires.
Entiéndase; el Programa 333 pone las cadenas tecnológicas, y la doctrina de los Bienes Comunes pone el sustento ideológico para que la Argentina deje de reclamar por lo suyo y acepte ser un vigilante de segunda clase, bajo órdenes de una potencia aliada del usurpador británico.
Links y fuentes para que los lectores puedan profundizar en su investigación:
- Estrategia del Comando Sur (Southcom): Metas Estratégicas y Seguridad Regional
- Especificaciones técnicas del sensor "donado": L3Harris WESCAM MX-10 ISR Systems