En una resolución que marca un precedente histórico en el saneamiento de las instituciones, el Instituto de Previsión Social (IPS) de la Provincia de Buenos Aires ha ordenado que el genocida Daniel Eduardo Robelo devuelva más de $7.7 millones percibidos indebidamente bajo el concepto de "Pensión Honorífica" para excombatientes de Malvinas.
Esta decisión no es un simple trámite administrativo; es un acto de justicia reparadora que separa, definitivamente, el honor de los soldados de la atrocidad de los represores.
1. El engaño al Estado y a la Sociedad
Durante años, Robelo —quien fue Jefe del Departamento de Comunicaciones de la Fuerza de Submarinos y Ayudante de órdenes de la Armada entre 1975 y 1977— gozó de un beneficio destinado a quienes defendieron la soberanía nacional. Sin embargo, mientras cobraba esta pensión "honorífica", la justicia probaba su participación en el circuito represivo de la Base Naval de Mar del Plata, donde se cometieron delitos de privación ilegal de la libertad, aplicación de tormentos y homicidios.
2. ¿Por qué debe devolver el dinero?
La resolución 11.737/2026 es clara: el derecho a percibir una pensión por Malvinas está sujeto a la conducta ética y legal del beneficiario. Al confirmarse su condena a prisión perpetua por delitos de lesa humanidad en 2018, el carácter de "honor" de su pensión quedó anulado retroactivamente.
- El monto: Inicialmente se calcularon $10,9 millones, pero la justicia ajustó la cifra a $7,7 millones, tomando como punto de partida agosto de 2012, fecha en la que fue procesado.
- El plazo: El IPS le ha otorgado 10 días para presentar un plan de pago o saldar la deuda.
3. Malvinas y la Dictadura: La misma matriz represiva
Como hemos sostenido durante años en Agenda Malvinas, no se puede escindir al militar que torturó en centros clandestinos del oficial que, en las islas, aplicó estaqueos y vejámenes contra sus propios soldados. Robelo representa esa doble cara: el hombre que reclamaba honores por una guerra mientras ocultaba su rol como engranaje de la maquinaria del terrorismo de Estado.
"No se puede ser héroe y genocida en el mismo tiempo y espacio. El honor no se puede otorgar a quien violó los derechos humanos más elementales de su propio pueblo". Agenda Malvinas
4. Un mensaje hacia el futuro
Este fallo es una victoria para las organizaciones de derechos humanos y para los centros de excombatientes que luchan por la desmalvinización de los represores. Envía un mensaje contundente: el Estado no financiará la vejez de quienes secuestraron, torturaron y desaparecieron personas.
Este caso abre la puerta para revisar otros expedientes. Si Robelo debe devolver lo cobrado, queda planteado el interrogante sobre otros oficiales y suboficiales condenados que aún perciben beneficios por Malvinas. La transparencia del padrón de veteranos es una deuda pendiente que hoy, gracias a resoluciones como esta, empieza a saldarse.
La Base Naval Mar del Plata como Centro Clandestino de Detención (CCD)
Para entender la condena a perpetua de Daniel Eduardo Robelo, debemos asomarnos a lo que ocurría en la Fuerza de Submarinos y la Base Naval de Mar del Plata durante la última dictadura. Este lugar funcionó como el corazón de la Subzona 15, bajo el control operativo de la Armada Argentina.
El Circuito Represivo: La Base y "La Cueva"
La Base Naval no actuaba sola. Formaba parte de un sistema de centros clandestinos que incluía a la Escuela de Suboficiales de la Infantería de Marina (ESIM) y el centro conocido como "La Cueva" (antiguo radar de la Fuerza Aérea).
Como Jefe de Comunicaciones y Ayudante de órdenes, Robelo ocupaba un lugar neurálgico en la transmisión de información y la logística de la represión. No era un "administrativo" ajeno; era parte de la cadena de mando que gestionaba la vida y la muerte de los detenidos.
Por allí pasaron trabajadores, estudiantes, abogados (muchos de ellos secuestrados en la famosa "Noche de las Corbatas") y militantes sociales.